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Algunos se preguntan por qué existe aún la posibilidad de enfocar los objetivos de forma manual si desde hace rato es posible hacerlo de forma automática mediante el autofoco, que resulta más práctico, fácil y seguro.

La verdad es que lo de práctico no es cierto en todos los casos. Lo de fácil a veces no se cumple al pie de la letra. Y en cuanto a lo seguro hay que decir que no siempre esta seguridad es tal ni tampoco nos garantiza una buena fotografía. (La foto de la derecha su autor la hizo con una Canon XTi, modo manual F11, 1/200, ISO 100 + MPE 65MM macro + MT-24EX con difusores de fabricación doméstica).John Kimbler

Entre los casos más recurrentes que pueden citarse están, por ejemplo, la macrofotografía, cuando estamos retratando con una magnificación tal en la que la mayor parte de las veces la escasa profundidad de campo crea situaciones en las que el autofoco se convierte en un estorbo guenterleitenbauerpor inoperante. (La foto de la izquierda se hizo con un lente Sigma 120-300/2.8 y un tubo de extensión en una Canon 5D. El autor recurrió a enfoque manual, y enfocó a un punto preseleccionado frente a un animal de movimientos muy rápidos. Cuando llegó el momento, se tomaron varias fotos en ráfaga).

Algo parecido ocurre con el modo de exposición, y al igual que con el enfoque, el fotógrafo opta por el modo manual. En estos casos, yo diría que en casi el 100 por ciento de ellos resulta más práctico, rápido y seguro apelar al enfoque manual.

Algo similar ocurre cuando fotografiamos objetos en condiciones de muy poca luz. Cuántas veces el sistema de enfoque automático no logra “dar en el blanco” o no consigue funcionar correctamente porque la extrema penumbra se lo impide.

A veces ni siquiera nos permite que podamos apretar el obturador. Cierto que las cámaras y lentes digitales más modernos han incorporado mecanismos y tecnologías que reducen al máximo posible muchos de los inconvenientes que se nos presentan en situaciones fotográficas de mala iluminación.

Baste citar las ventajas de tomas a poca luz con lentes o cámaras que llevan incorporado un sistema de estabilización de imágenes o de reducción de vibraciones.

John Brian SilverioPero aún así siempre habrá situaciones en las que sólo mediante el enfoque manual aseguraremos el efecto deseado ( La foto de la izquierda fue tomada a una distancia focal de 70mm, f/9 3.5 seg en modo de disparo a voluntad.Exposición manual, ISO 200).

En la fotografía de retratos y de paisajes sucede algo muy similar. Autor: tjsilvaSe presentan casos en los que solamente enfocando de forma manual conseguiremos resaltar la sección de un rostro o de una toma, sea la que sea, de la forma más efectiva para el mejor impacto visual de la imagen.
Tiago SilvaOtra situación en la que el modo de enfoque manual viene a nuestro rescate es cuando tratamos de fotografiar a través de un cristal, o a través de una tela metálica y el autofoco se vuelve como loco. También cuando se opta por combinar varias exposiciones, como en el caso de la foto de la derecha, que es un ejemplo clásico de doble exposición después combinada en Photoshop. (Las dos exposiciones fueron tomadas con una Fuji Finepix s6500fd y trípode. Una, el cielo y el Sol, a 1/60, f/11 y la otra, el mar y las rocas, a 1/1”, tambien a f/11, ambas a ISO 100, y en modo de exposición manual).

No se puede negar que el autofoco constituye un salto tecnológico de gran utilidad y en algunos casos imprescindible.

Pero también es cierto que en la mayoría de las oportunidades en que se busca creatividad, el enfoque manual, al igual que sucede con el modo de exposición manual, puede convertirse en nuestro mejor amigo.